Fonden, un fracaso de $170 mil millones




El objetivo de diversificar las fuentes de divisas del país no se cumplió. Las exportaciones no petroleras se ubican por debajo del nivel alcanzado en 2003, año del paro empresarial, y son menos de la mitad de las registradas en 1998


El 30 de agosto de 2005 el Gobierno creó el Fondo de Desarrollo Nacional (Fonden), una estructura que recibió un generoso chorro de petrodólares proveniente de PDVSA y el Banco Central a fin de impulsar “la transformación del sistema económico, en función de la transición al socialismo bolivariano, trascendiendo el modelo rentista petrolero capitalista hacia el modelo económico productivo socialista, basado en el desarrollo de las fuerzas productivas”.

La memoria y cuenta del Ministerio de Finanzas correspondiente a 2014 precisa que para alcanzar sus objetivos el Fonden desembolsó 103 mil millones de dólares para financiar 419 proyectos y además comprometió otros 67 mil 309 millones de dólares que debían fluir paulatinamente para 348 proyectos en ejecución. En total se trata de 170 mil millones de dólares, una cifra que duplica al ingreso proveniente de las exportaciones petroleras en 2013, año en que el barril se cotizó a un precio promedio de 99 dólares.

El Fonden no logró su objetivo, la economía es altamente dependiente de la renta petrolera al punto que ahora, once años después de su creación y en medio de una crisis sin precedentes por la escasez de dólares, el presidente de la República Nicolás Maduro afirma que “Venezuela está obligada a dar un salto de una economía rentista a una productiva, y el pueblo está esperando soluciones, acciones y respuestas”.

Los proyectos financiados por el Fonden no lograron su cometido, pero todo indica que al menos en los últimos años el fondo actuó como un presupuesto paralelo para financiar gastos que en nada ayudaban a diversificar la economía.

La memoria y cuenta de Finanzas destaca que el Fonden desembolsó recursos para “incrementar el tiraje, mejorar la distribución, el transporte y el contenido del diario venezolano Correo del Orinoco”, para la “rehabilitación y mejoras de la Base Aérea Libertador”, para la “compra de fertilizantes, agroquímicos, semillas y otros en el marco de la Gran Misión Agro-Venezuela”, para la “construcción de 10.000 viviendas en el Fuerte Tiuna”, para la “adquisición de dos aeronaves de largo alcance Airbus para ampliar el alcance estratégico internacional a fin de repotenciar la flota de Conviasa” y para atender las “emergencias penitenciarias”.

Aparte de estos gastos, el Fonden desembolsó recursos a una lista de empresas como la Pesquera Industrial del ALBA, empresa nacional de Insumos y Productos Industriales, complejos petroquímicos de Morón, Ana María Campos, Paraguaná, Navay y Puerto Nutrias.

Lo cierto es que entre gastos que en nada ayudaban a cumplir el objetivo de incrementar las fuentes de divisas y el dinero colocado en empresas que hasta ahora han sido incapaces de exportar y que producen muy poco, el Fonden ha significado un gran fracaso en la administración del boom petrolero que comenzó en 2004 y que definitivamente llegó a su fin.


Sin exportar

La muestra palpable de que los proyectos financiados por el Fonden no han contribuido a diversificar la economía es que las exportaciones no petroleras se ubican en niveles ínfimos. La balanza de pagos del Banco Central registra que en los tres primeros trimestres de 2015 las exportaciones no asociadas al petróleo suman 1.694 millones de dólares, una magnitud que es 55% inferior a la exportada durante el mismo lapso de 2003, año en que por razones políticas las empresas privadas paralizaron sus actividades.

Incluso, las exportaciones no petroleras de los primeros nueve meses de 2015 son 57% menos de las registradas en el mismo período de 1998, el año previo a que Hugo Chávez llegara al poder.

Un estudio elaborado por el Ministerio de Planificación sobre el desempeño de las exportaciones no petroleras, indica que las empresas de la Corporación Venezolana de Guayana y áreas del sector privado ya mostraban resultados preocupantes en 2011 y 2012.

“Notamos que hierro y aluminio representaban el 47% de todas las exportaciones no petroleras en el año 2005. Para el 2011 esta proporción disminuyó al 40%. El descenso ha sido general en todos los rubros que componen nuestra cesta de exportación”, dice el documento.

Agrega que “entre el año 2011 y 2012 sólo crecieron productos químicos y plásticos, todos los demás productos decrecieron. Sin embargo, la exportación de 147 millones de dólares que el país hacía en 2008 de resinas plásticas cesó y actualmente somos importadores de esas mismas resinas, principalmente polietileno de alta, baja y lineal densidad”.

En cuanto al aluminio, se indica que es necesario “aumentar el número de celdas en operación de Venalum y Alcasa. Se estima que sólo una tercera parte de las celdas de aluminio están operando actualmente, lo cual limita severamente la producción y por consiguiente la exportación. Entre 2005 y 2013 la exportación de aluminio ha descendido más de 60%”.

Paradójicamente, a pesar del boom petrolero y de la creación de un fondo para financiar sectores estratégicos, en ese mismo período las empresas de la Corporación Venezolana de Guayana, que constituían la principal fuente de divisas después del petróleo experimentaron un marcado deterioro.


Tubería rota

La decisión de que PDVSA no depositara en el Banco Central todas las divisas provenientes del petróleo derivó en que una cantidad muy importante de dólares comenzó a ser colocada en el Fonden, mientras que sectores clave de la economía se quedaban sin recursos para importar materia prima e insumos para producir.

En un documento entregado al Presidente de la República, Nicolás Maduro, el 14 de abril de 2013 el entonces ministro de Planificación Jorge Giordani, advirtió sobre la escasez de divisas que sufría la economía, a pesar de que en ese momento el precio de la cesta petrolera venezolana se ubicaba por encima de los 100 dólares el barril.

“Durante el año 2013, PDVSA no ha entregado al erario público cantidades necesarias para enfrentar lo delicado de la situación. Con esta carencia, se disminuyó sustancialmente la asignación de divisas para importaciones básicas, con lo que el previsible desabastecimiento y la aceleración inflacionaria serán inevitables”, dijo Jorge Giordani.

Otro factor a tomar en cuenta es que el Banco Central transfirió al Fonden la mayor parte de las reservas líquidas, es decir, de los dólares en efectivo que permiten cubrir importaciones y pagos de deuda.

El resultado es que existe muy poca flexibilidad para cubrir los requerimientos del sector privado, sobre todo después del descenso que ha habido en el ingreso petrolero, producto del declive en el precio del barril.


Víctor Salmerón
@vsalmeron



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