Semanario Quinto Día, Año 19 del 15 al 22 de enero de 2016 Nº 987

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“La Oposición nos dio con la misma mandarria conque Chávez golpeó al puntofijismo en 1998”
Fernando Soto Rojas, ex presidente de la Asamblea Nacional

“Tenemos que evitar una guerra civil en Venezuela. El voto es una conquista de la humanidad. El que ganó, ganó y hay que respetar los resultados. Te lo dice este viejo guerrillero”
“De esos 7 millones y medio de votos por la Oposición digo: ¡Eso es pueblo, compadre! Y con ese pueblo hay que dialogar”
“Con la Oposición hay que discutir un programa mínimo: ¿Qué hacer con la política petrolera y con el control de las divisas, cómo desarrollar este país hacia una agricultura moderna y la industrialización?”
Desde su larga trayectoria política y de combatiente guerrillero, Fernando Soto Rojas clama por evitar una guerra civil en Venezuela, cuyo protagonista terminaría siendo el pueblo “porque los poderosos se van”.
Cree que con la actual dirección de la Mesa de la Unidad Democrática no es fácil crear un conveniente clima de diálogo y de respeto, pero está convencido de la necesidad de dialogar y debatir con la Oposición un programa mínimo común enmarcado en la Constitución Nacional y orientado a definir el destino de la política petrolera, el control de las divisas, el desarrollo y la industrialización nacional.
Presidente como fue de la Asamblea Nacional, considera indispensable que el parlamento disponga de un canal oficial de televisión que dé cabida los diputados de todas las tendencias.


-¿A qué factores atribuye la derrota chavista del 6D?
-Esencialmente al descontento que ha generado este cerco que nosotros llamamos guerra económica, particularmente en los artículos de primera necesidad. Y a que la dirección del Polo Patriótico y del PSUV no fuimos capaces de entender este momento específico y realizamos una campaña electoral muy clásica, de mítines, de actos y no era así.


-¿Cómo debió ser esa campaña?
-Primero debimos reconocer ante nuestro pueblo que estábamos perdiendo las elecciones y llamar al chavismo a una reflexión. A la vez debimos designar por localidades a todos los cuadros fundamentales, a nuestros diputados, gobernadores y alcaldes, para explicarle directamente al pueblo cuál era el cuadro político, desarrollar una campaña pedagógica centrada en la cuestión económica y que la gente tomara conciencia de esa situación.


-¿Está herida de muerte la revolución chavista?
-No lo creo, porque no hay una derrota ideológica en los cuadros y en la militancia del chavismo, a diferencia de la década del ‘60, cuando sí hubo una derrota política e ideológica de la izquierda. Creo que el chavismo tiene capacidad de recuperarse de esta circunstancia histórica, pero hay que tomar conciencia. La Oposición logró un movimiento de masas electoral usando las formas de movilización. Nos dieron con la misma mandarria con que le dio el comandante Chávez al puntofijismo en 1998 mediante la participación en los procesos electorales. Yo creo que las formas de lucha de carácter electoral, pacífico y democrático están dominando en este mundo. Después de la victoria de los vietnamitas y de la Revolución Sandinista no ha habido ningún movimiento armado en el mundo que haya sido victorioso. Esta es la forma para enfrentar y derrotar a las políticas imperialistas y fascistas.


-¿Es imaginable la renuncia del Presidente?
-El Presidente está dispuesto a cumplir su mandato y nosotros luchamos porque se cumpla ese mandato plenamente y nos oponemos a cualquier golpe institucional que no esté enmarcado en la Constitución. Esta es una constitución sabia. Y los poderes públicos son una totalidad dialéctica. Ningún poder del Estado es independiente absoluto, hay una interrelación. El señor Ramos Allup ha planteado que en seis meses ellos deben resolver la renovación de los poderes públicos del Estado… Bueno, una cosa piensa el burro y otra el que lo está ensillando. ¿Cómo se va a hacer eso? ¿Violando los procedimientos? ¿Sin una Fuerza Armada Nacional Bolivariana, sin policías? ¿Sin un movimiento obrero fuerte, que no lo controlan, y una opinión pública que responderá?


-¿Sería conveniente que el presidente Nicolás Maduro convoque a la conformación de un gobierno de coalición, como le propuso Lula Da Silva?
-Creo que no está planteado. Primero no hay las condiciones subjetivas. Ahora, lo que sí podríamos iniciar tiene que ser una política de diálogo seria, sobre la base de tres elementos esenciales: Uno, respeto a la Constitución; dos, no injerencia de potencias extranjeras en los asuntos internos de Venezuela, y tres, no violencia. Yo siempre he creído lo que le dijo una vez Fidel Castro a Chávez: “Chávez, esos 4 millones que Votaron por la Oposición no son burgueses”. Yo digo ahora de estos 7 millones y medio: ¡Eso es pueblo, compadre! Y con ese pueblo hay que dialogar.


-¿Y dialogar específicamente con la Mesa de la Unidad Democrática?
-Es bastante difícil por los últimos acontecimientos en la Asamblea Nacional bajo la conducción del señor Ramos Allup, que están al margen del reglamento y del texto constitucional y que no ayudan. En la historia son tremendos los ejemplos de cómo pequeñas cosas pueden conducir a una guerra mundial. En el caso venezolano, tenemos que evitar la guerra civil en este país. Eso sería fatal. El voto universal, directo y secreto es una gran conquista de la humanidad. ¡El que gane ganó, compadre, y hay que respetar esos resultados! Te lo está diciendo este viejo guerrillero que ha pasado por muchas circunstancias… Necesitamos una larga estabilidad política.


-¿Y no cree que justamente por eso sería conveniente que el chavismo gobernante se reúna con la MUD, que en este momento histórico es su interlocutor político natural?
-Nos hemos reunido más de una vez, pero no es fácil crear ese clima de diálogo y respeto con esta dirección de la MUD.


-¿Estamos cerca de la guerra civil que usted pide evitar?
-No. Todavía no, pero es un riesgo latente. Yo estuve en el Medio Oriente y sé lo que es estar en una trinchera bajo cinco aviones bombardeándote. ¡Eso es muy serio, compadre! Yo no quiero eso para mi familia ni para nuestro pueblo, porque a fin de cuentas quienes pelean en las guerras son los pueblos, los poderosos se van. Yo siempre he tenido diálogos con la Oposición y hay que tenerlos siempre. En política tú no puedes cerrar puertas jamás. Eso es fatal, fatal. Los diálogos hay que tenerlos y tenemos que estudiar este nuevo cuadro político, que es muy serio.


-¿Qué temas deberían ser debatidos con la Oposición?
-Creo que con la Oposición hay que discutir la política petrolera nacional. Yo la discutí desde la Comisión de Energía y Petróleo y dejamos un plan aprobado por unanimidad, por lo menos con la fracción de Acción Democrática y de La Causa R, que también suscribieron ese acuerdo. Tenemos que avanzar en la unificación programática del país. Debemos tener un programa común y el punto de partida es la Constitución. Nosotros tenemos el Plan de la Patria. ¿Cuál es el proyecto estratégico de la Oposición venezolana? Hay que discutir un programa mínimo. ¿Qué vamos a hacer con la política petrolera? ¿Qué vamos a hacer con el control de las divisas? ¿Cómo vamos a desarrollar este país hacia una agricultura moderna y la industrialización? Porque eso está en las tesis de todos esos partidos. Hay que revisar el Plan de Barranquilla y el Pacto de Punto Fijo, que planteaba el control por el estado de la industria petrolera nacional, y trabajar por una industria pesada nacional, ratificado por Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba y Rafael Caldera.


-¿Es partidario de que ANTV permanezca en manos de la Asamblea Nacional?
-Primero, no sé cómo fue el procedimiento y si se consultó a los trabajadores, que son los grandes afectados en su estabilidad laboral. Y segundo, se necesita un canal oficial de la AN que informe todo lo que allí pasa, como fue en la Constituyente que presidió Andrés Eloy Blanco en el año 1947, cuando el país se informaba a través de la radio oficial. El país necesita saber con exactitud lo que está pasando en el parlamento y no depender sólo de lo que informen los medios privados. Y, por supuesto, que se garantice que sean difundidas las intervenciones de los parlamentarios de todas las tendencias.


-¿Está de acuerdo con la proyectada Ley de Amnistía y Reconciliación Nacional?
-Estaría, pero no con estos personajes, que son reincidentes, como el señor Leopoldo López, con quien he hablado con mucho respeto y podría volver a hacerlo, pero él es reincidente. ¿Cómo quedan las víctimas? Y luego, también hay personas incursas en corrupción.



Mario Villegas
mariovillegas100@gmail.com
@mario_villegas
Foto: Abraham de Barros



El Presidente debe promover diálogo directo con los medios
Habla Vladimir Villegas, el periodista responde a Maduro sobre la advertencia a canales de TV y dice ¡No a la diplomacia del micrófono!
Una hora antes de salir al aire en su programa transmitido por Globovisión, “Vladimir a la 1” del pasado martes 12 de enero, con una sencillez dominante y propiedad al hablar, el periodista Vladimir Villegas ofreció a este semanario su impresión sobre la situación que atraviesa el periodismo venezolano hoy en día y fijó posición ante las declaraciones del Jefe de Estado sobre Globovisión y Televen.

-¿Como ves el ejercicio del periodismo en estos tiempos?
-Es bastante complicado y complejo por una sola palabra: La polarización. Es un ejercicio en medio de un campo minado entre dos bloques que prácticamente se niegan el uno al otro. Y eso hace que la labor de los comunicadores sociales sea un trabajo como el de quien camina en medio de un campo de batalla y se vuelve vulnerable a la irracionalidad, a la hipersensibilidad y también a nuestras propias debilidades frente a la polarización, porque caemos en la tentación de polarizarnos nosotros también.


-En este sentido, ¿Cuál debe ser la misión de un periodista?
-La que siempre ha sido. La de informar perfecta y adecuadamente lo que sucede. Hay una máxima del periodismo: Los hechos son los hechos y la opinión es la opinión. Cada quien es libre de opinar lo que quiera. Nosotros cuando vamos a hacer un periodismo informativo, debemos tener en cuenta que al dar una información debemos simplemente darla y cuando vamos a dar una opinión debemos emitirla también. Eso es lo que hago yo, cuando informo trato de no contaminar la información con la opinión.


-¿Qué piensas de la Ley Resorte? ¿Crees que debería modificarse?
-No hay ley inmodificable, ni siquiera las constituciones son inmodificables. Todo es conversable, todo es, digamos, evaluable a la luz de las nuevas realidades. La Ley Resorte puede tener elementos positivos en cuanto a la protección del público, a la programación, la clasificación de los programas y la figura del productor nacional independiente. En este sentido, creo que es positiva en algunos aspectos, pero quizás podría haber un debate en torno a ella sobre algunos elementos que de alguna manera puedan limitar el derecho a la información y la libertad de informar. Creo que en un momento como este, el debate sobre los medios sería más trascendente que nunca. Yo no tengo prejuicio con eso y creo que ninguna ley ha sido aprobada para no ser inmodificable en el tiempo, creo que las propias realidades van llevando a que las leyes se modifiquen. Las constituciones cambian, los tiempos cambian, las sociedades cambian, nosotros cambiamos. ¿Por qué una ley no puede cambiar?

-¿Cómo juzgas el reclamo del Presidente Maduro a Globovisión y Televen? ¿Ha influido eso en el ejercicio de tu trabajo?
-Digamos que puede terminar influyendo si el Presidente Maduro no rectifica en su relación con los medios privados. Yo creo que el Presidente debe sustituir la diplomacia de micrófonos que mantiene con los medios y abordar un diálogo directo sin intermediarios, porque a veces los entornos, los incondicionales, los aduladores, los lleva y trae, entre otros, le deforman la visión que un Jefe de Estado puede tener sobre el tema de los medios, y él tiene como ciudadano el perfecto derecho de cuestionar una línea informativa. Ahora, del cuestionamiento a la amenaza hay un trecho. Ese trecho es precisamente el que no debe transitar un Presidente. Uno como comunicador social debe cuidar el derecho a estar informado sin convertirse en un actor político. Yo he sido actor político y no tengo complejo al decirlo, pero en este momento no lo soy y no pretendo serlo. Lo que si pretendo ser es un periodista que también tiene criterio y en tal sentido, le digo al Presidente y se lo ratifico, yo no creo que él deba estar buscando adversarios en donde no los hay. Creo que él tiene suficientes enemigos ahorita como la inflación, la inseguridad, la escasez, el alto costo de la vida y el descontento popular como para estar buscando nuevos adversarios donde no existen, porque si al Gobierno le ha estado molestando una cobertura o la cobertura que le han dado algunos medios a los hechos que están ocurriendo, esa molestia no tiene que ser con los medios, esa molestia tiene que ser con la realidad. Y si le molesta una realidad tienen que trabajar en cambiarla y corregir los hechos que a ellos les competa y que fueron determinantes para la mayoría. Es decir, aquí hay que evaluar y autoevaluarse y eso, ellos mismos lo han dicho. Los medios de comunicación son y deben transmitir lo que está pasando en la calle. Ahora, aquí no hay y lo puedo decir porque llevo tres años trabajando en esta nueva Globovisión, no hay segundas intenciones, aquí hay una sola intensión y es la de informar.


-Tu programa es muy visto, ¿Cómo logras la buena comunicación con ambos sectores?
-Yo diría que es una norma que me he establecido en la manera de hacer periodismo y es dejar hablar a la gente. Primero, dejarlo hablar; segundo, establecer una conversación, pues se trata de una conversación y no de un interrogatorio. Trabajo más en la vía de la conversación que del interrogatorio, y por último hacer que el invitado, independientemente de quien sea, se sienta como en su casa. El invitado es precisamente eso, un invitado, una persona que tú traes a tu lugar de trabajo o a tu casa para conversar. Tu no lo traes para ofenderlo, pero si para tratar los temas que tengas que tratar y para hacerle las preguntas que tengas que hacerle, pero dentro del marco del respeto que la persona merece y de la cordialidad que es una norma que se debe llevar a cada entrevista aunque la persona te caiga bien o te caiga mal, eso es un tema que debe dejarse de lado. Las diferencias que puedas tener o incluso el estado de ánimo que puedas tener un día debe quedar fuera. El profesionalismo por delante, cada quien tiene una personalidad y esa es la mía. Mi secreto es ser yo.

-Tú has dicho que es necesario generar un espacio para el diálogo productivo, ¿Cómo crees tú que puede darse este espacio en un contexto actual, donde pensar diferente o pertenecer a un medio diferente te hace parecer un enemigo para el Gobierno y viceversa?
-Mientras más complejos son los conflictos en una sociedad, más necesario es el diálogo. Nunca va a dejar de ser positivo y necesario el diálogo. Este siempre va a ser un instrumento que debe estar en el estante de cualquier sociedad, sobre todo en los momentos de mayor dificultad y eso es precisamente lo que yo he venido planteando desde hace unos cuantos años. Los salvadoreños dialogaron después de 150 mil muertos, yo no quiero que en Venezuela tengamos que llegar a esa cifra o a situaciones tan lamentables como esa para poder llegar al diálogo y, mientras tengamos fuerzas políticas que no se reconozcan entre sí, será muy difícil que esto se dé. Habrán conversaciones, pero las personas que asistan a ellas terminarán hablándole a las cámaras y no escuchándose entre sí, por eso es que no ha habido un diálogo productivo hasta ahora en el país. Esta situación que se avecina de choque de poderes, es precisamente por la falta de diálogo. La gente quiere soluciones frente a tantos problemas que hay y el Gobierno es el que tiene que tomar la iniciativa porque para eso hay un Presidente.

-¿Cuál es tu consejo para que los periodistas vuelvan a retomar la confianza en la profesión?
-Quienes tenemos muchos años en esto tenemos mucho que hacer, como volver a ejercer el periodismo que reclama una sociedad como la nuestra. Regresar a la función de informar y dejar de lado esa tendencia perniciosa de querer ser la noticia, nosotros tenemos que dejar de ser los protagonistas para volver a ser el vehículo de la información.

Leni Ramírez
@Eco_Periodistas
http://www.quintodia.net/

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