Proveedores extranjeros cortan líneas de crédito a Polar

La discontinuidad en el suministro de materias primas e insumos, ha derivado en que entre 2015 y enero de 2016 Polar ha sufrido 33 paralizaciones de producción en plantas que elaboran atún, salsa de tomate, jugos y avena

Polar, la principal empresa del sector de alimentos y que elabora una larga lista de productos que resultan tradicionales para las familias venezolanas, sufre el impacto de la contracción en la asignación de divisas. Tras acumular una voluminosa deuda con proveedores de materias primas e insumos, la compañía se ha quedado sin líneas de crédito y para recibir nuevos embarques debe cancelar de contado, algo que dificulta en modo extremo las operaciones.

Lorenzo Mendoza, presidente de la empresa, explica que “tenemos una deuda de 370 millones de dólares con proveedores internacionales, algunos tienen expedientes de más de 800 días que el sistema cambiario no les ha honrado, eso no es viable y no tenemos líneas de crédito. Por eso tenemos una ruptura de inventarios, porque a menos que se le pague a los proveedores no hay despacho de materia prima”.

“Un proveedor es una empresa y si no le pagas el trigo o la cebada, se la venden a otro, ese es el problema más importante. ¿No quieren hablar de eso? Hay que hablar porque los proveedores llegaron al llegadero y aquí hay un régimen de control de cambio por decisión del Ejecutivo Nacional”, agrega Lorenzo Mendoza.

La discontinuidad en el suministro de materias primas e insumos ha derivado en que entre 2015 y enero de 2016 Polar ha sufrido 33 paralizaciones de producción en plantas que elaboran atún, salsa de tomate, jugos y avena.

En este momento, la planta que produce el Atún Margarita, ubicada en Marigüitar, estado Sucre, está paralizada por completo debido a la falta de lomo de atún para ser procesado. Algo similar ocurre en la planta que elabora la Avena Quaker.

“En el caso del arroz hay una situación crítica. Llegamos a ser autosuficientes en arroz y hoy más de la mitad del arroz que se consume en mesa es importado. Dependemos del arroz que importa el Estado. Los niveles de inventario son de un día o a veces nos quedamos sin materia prima y tenemos que parar la planta. Se nos ha dicho que nos van a asignar unas toneladas pero trabajamos prácticamente del puerto, a la planta, al anaquel. Ojalá que podamos tener una garantía de suministro para tener producción continua”, dice Lorenzo Mendoza.

Añade que “en el caso del azúcar es igual. Tenemos una situación crítica, menos de un día de inventario, hemos tenido que paralizar plantas como la de Caucagua”.


La eficiencia

Desde 2003, año en que el Gobierno decretó el control de cambio, Cadivi y Cencoex han aprobado un total de 5 mil 954 millones de dólares para el pago a proveedores de Polar una cifra que, destaca Lorenzo Mendoza, “representa apenas 1,15% de las importaciones de Venezuela”.

Inmediatamente, agrega que “para importar productos terminados equivalentes a los elaborados porEmpresas Polar, se hubieran requerido 93 mil 300 millones de dólares. Somos capaces de producir 18 veces más que la importación de productos terminados; desde 2003 las asignaciones de divisas a los proveedores de materia prima le permitieron a Polar producir 17 mil 696 millones de kilos de alimentos y 38 mil 916 millones de litros de bebidas”.


Sector parado

Polar no es una isla, los problemas de producción generados por la falta de materias primas, el limitado acceso a las divisas, el congelamiento de precios regulados que impide obtener rentabilidad y la suspensión de líneas de crédito por la deuda con proveedores en el exterior, es común en una larga lista de compañías del sector de alimentos.

El índice ponderado que mide la producción de todas las empresas que integran la Cámara Venezolana de la Industria de Alimentos (Cavidea), organismo que agrupa a 170 empresas privadas, registró una caída de 10% en los últimos cuatro meses y en el corto plazo la situación podría empeorar.

En este momento existen diez rubros y un tipo de empaque cuya producción está suspendida o en grados muy importantes de paralización: Atún, gelatinas, salsa de tomate, bebidas en polvo, flan en polvo, avena, mortadela, carne para almuerzo, quesos untables y los envases de larga duración conocidos como Tetra Pak.

Además, existe un grupo de catorce rubros y empaques cuya producción está en riesgo inminente de ser suspendida, debido a los niveles críticos de inventarios e incertidumbre para su reposición.

La industria galletera está trabajando con niveles muy bajos de inventario de trigo, la elaboración de refrescos y jugos sufre por la insuficiencia de azúcar, la industria panadera cuenta con aproximadamente dos semanas de inventario de su principal materia prima, la escasez de huevos golpea a los productores de mayonesa, la industria arrocera cuenta con siete días de materia prima y la carencia de aceite vegetal impacta con fuerza a esta categoría.


La propuesta

Lorenzo Mendoza considera que para atender la coyuntura es necesario crear un fondo para la adquisición de materia prima, insumos y repuestos para empresas privadas productivas con pagos a la vista y trámites simplificados y, al mismo tiempo, reconocer y negociar la deuda con los proveedores en el exterior.

De acuerdo con Cavidea, la deuda de todo el sector de alimentos con los proveedores en el exterior suma 1.600 millones de dólares.
Lorenzo Mendoza añade a su propuesta “ajustar los precios regulados de acuerdo con la Ley Orgánica de Precios Justos, de forma que cubran los costos de producción y aseguren las ganancias adecuadas”.

“No es posible que se imponga la producción a pérdida porque eso lo que termina causando es lo que está ocurriendo en todas las empresas estadales y en el país: El quiebre de empresas, la no producción nacional y por ende la importación de productos terminados que es 18 veces más ineficiente y no paga impuestos ni crea empleos”, afirma Lorenzo Mendoza.

Para solventar el impacto que tendría el ajuste en el precio de los alimentos regulados señala que “Empresas Polar se compromete a destinar un porcentaje de su producción de bienes de primera necesidad a los programas sociales a un precio preferencial, que permita recuperar los costos, para los grupos de la población más vulnerables”.

Asimismo, propone que “las empresas en poder del Estado que no producen a niveles de eficiencia, pasen a un programa de recuperación urgente, y que este programa considere el alquiler de las instalaciones o la reversión de la estatización”.

El Estado tiene participación en 225 empresas que se desempeñan en el sector de alimentos.


Víctor Salmerón
@vsalmeron

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