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Portada de Correo del Caroní (Venezuela)



Tribunal condena a Correo del Caroní por investigar y publicar notas sobre la corrupción en Ferrominera

Portadas de Correo del Caroní en 2013 cuando inició la investigación por corrupción en Ferrominera Orinoco

El Tribunal Penal Sexto de Juicio del estado Bolívar, extensión Puerto Ordaz, a cargo del juez Beltrán Javier Lira, emitió en la madrugada de este viernes una sentencia condenatoria contra el director de Correo del Caroní, David Natera Febres, con motivo de la cobertura informativa que hizo este medio en 2013 sobre el caso de corrupción en CVG Ferrominera Orinoco.
Natera Febres fue condenado a cuatro años de prisión por los delitos de difamación e injuria continuada. A ello se suma una multa de 1.137 unidades tributarias, y la imposición de una medida vigente: la prohibición de publicar noticias relacionadas con un empresario de la región, en cuanto al caso de corrupción en FMO.
El juez Beltrán Lira impuso además dos medidas de coerción personal hasta tanto no quede firme el fallo: la prohibición de salida del país y presentación cada 30 días, con la aclaratoria -según explica el abogado defensor Morris Sierralta- que se aplica esas medidas porque la pena no llega a cinco años, de lo contrario el juez hubiese privado de libertad de forma inmediata.
De conformidad con los argumentos interpuestos por la parte acusadora, aceptados por el juez Lira, cualquier medio de comunicación debe esperar la sentencia de un tribunal para poder informar sobre un caso de corrupción, lesionando el derecho a la libertad de expresión y el derecho a la información oportuna que tienen los medios y, sobre todo, los ciudadanos.
Adicionalmente, hay una medida ininteligible, según señaló la defensa, que es la medida económica contra David Natera. Se trata de la prohibición de enajenar y gravar derechos, aunque la medida debería ser enajenar bienes e inmuebles, en su carácter de factor mercantil de Correo del Caroní, y ordena oficiar al registro mercantil donde está registrado, a los fines de que imponga la medida.
Hasta ahora no existe una sentencia firme. Se espera la publicación de la misma, y una vez notificada a las partes, corre un lapso de 10 días hábiles para las apelaciones; de no haberlas, la sentencia se mantiene firme.
La defensa aclaró que el fallo del tribunal mantiene la prohibición de relacionar al empresario demandante con el caso de corrupción en Ferrominera Orinoco.
Los argumentos interpuestos por la parte acusadora, aceptados por el juez Lira, suponen que cualquier medio de comunicación debe esperar la sentencia de un tribunal para poder informar sobre un caso de corrupción, lesionando el derecho a la libertad de expresión y el derecho a la información oportuna que tienen los medios y, sobre todo, los ciudadanos
El miércoles 9 de marzo de 2016 se retomó el juicio por difamación e injuria en contra del diario de circulación regional.
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Investigación periodística
La investigación periodística por el que hoy se castiga al presidente editor de este rotativo fue la que reveló la existencia de un proceso de extorsión emprendido por el coronel de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), Juan Carlos Álvarez Dionisi, a la alta gerencia de CVG Ferrominera y sus contratistas. Según los testimonios recogidos en el expediente de la Dgcim, el militar extorsionó a directivos de la estatal ferrífera y empresarios de la región a cambio de no incluirlos en una supuesta investigación que emprendía Álvarez Dionisi, según la cual los extorsionados formarían parte de una llamada mafia del hierro.
El oficial Dionisi fue apresado por estas denuncias.
Como resultado de las averiguaciones, el presidente para ese entonces de la estatal de hierro, Radwan Sabbagh, fue destituido del cargo en mayo 2013. Luego Sabbagh, tres gerentes de la empresa y el empresario Yamal Mustafá, propietario del diario Primicia y de la empresa Corpobrica, fueron detenidos e imputados.
La noticia sobre este caso de corrupción tuvo eco en más de una veintena de medios de comunicación venezolanos, sin embargo, el empresario Yamal Mustafá demandó en esa oportunidad al director de Correo del Caroní, David Natera Febres, por los delitos de difamación e injuria.
El tribunal que admitió la demanda emitió una medida para prohibir a Correo del Caroní divulgar información sobre este hecho de corrupción, vulnerando el derecho a la información del pueblo de Guayana y de Venezuela de conocer las incidencias de un caso de interés público.
Mustafá interpuso la demanda por difamación e injuria en contra de Natera Febres, y también en contra del entonces diputado Andrés Velásquez, quien quedó excluido de la querella por gozar de inmunidad parlamentaria. Lo hizo a pesar de haber sido detenido e imputado por el caso de corrupción de FMO.
El Ministerio Público imputó a Mustafá por peculado doloso propio, concertación de funcionario público con contratista y asociación para delinquir dentro del caso de corrupción de FMO. Estuvo retenido más de dos años y ahora goza de libertad plena tras el sobreseimiento de su causa penal en diciembre de 2015.

Una demanda regresiva
El Instituto Prensa y Sociedad (Ipys) Venezuela ha declarado que la demanda contra Correo del Caroní, interpuesta en 2013, viola los estándares internacionales de la libertad de expresión. La organización registró entre 2013 y 2015 un total de 29 demandas por difamación. A su vez, Ipys recuerda que en 2015, el Comité de Derechos Humanos de la ONU ordenó a Venezuela eliminar las penas por difamación e injuria.
Refiere la ONG que los delitos por difamación han sido eliminados de la legislación de los países de América Latina. En Venezuela siguen vigentes afectando en muchos caso el derecho a la libertad de expresión y un libre ejercicio periodístico.
Por su lado, Espacio Público, una asociación civil venezolana que promociona y defiende la libertad de expresión, el derecho a la información y la responsabilidad social en medios, afirmó en la madrugada de este viernes que “un juez castigó al periodismo independiente y de investigación por informar sobre corrupción”.

Espacio Público considera que el fallo emitido por el juez Beltrán Lira va en “contra de la auténtica labor periodística que consiste en denunciar e informar de manera oportuna”.
“La condena contra David Natera y @correodelcaroni es un golpe contra el periodismo de investigación en el país.#InformarNoEsDelito”, remarcó la ONG que advierte además que los periodistas que investigan casos de corrupción no deben ser blanco de acoso judicial como represalia por su trabajo.





HÉROE GUAYANÉS ARREBATADO POR EL HAMPA


Las balas no perdonaron ni la filantropía de Larrys Salinas


Salinas tenías 48 años

Lo entendió, por fin, Scarlet Rojas. Tres días después, pero lo entendió. Porque en un principio le resultó confuso que su profesor Larrys Salinas le pidiera ese favor. Tan simple: escribir en una hoja la letra de Jueves, de los españoles La oreja de Van Gogh.
Lo entiende ahora. Tiene la certeza de que lo entiende. Porque para ella tienen sentido frases como “Y ya estamos llegando/mi vida ha cambiado”. O “llegamos a un túnel/ que apaga la luz”. Todo parece ser una metáfora. Aunque no esperanzadora, como la voz juguetona que expele los versos de la canción. Ahora, las metáforas son escabrosas. Insensatas. Crudas. Se tornan otra verdad. La realidad de que a Larrys Salinas lo asesinaron este jueves.
Para Scarlet, cantante en la creación de Salinas, la Coral Integrada de la UNEG, “ya estamos llegando” la alertaba sobre la proximidad de la desgracia de su profesor; “mi vida ha cambiado”, sobre la imposibilidad de revertir lo que ocurrió; “Llegamos a un túnel”, de la hora turbia que se avecinaba. Y “que apaga la luz…”, pues no hay que explicarlo.
Pero, ¿cómo podía intuirlo el lunes en la tarde, en un favor habitual que le pidió? ¿Cómo saber la carga de verdad que traería este jueves de marzo, también como el de la canción? Ya lo supo. Y ayer en la tarde lo compartía en el patio de la casa de Larrys, donde cientos de sus amigos se congregaron. No para visitarlo, como pudo ser hasta el miércoles, sino para consolarse y esperar que el Cicpc devolviera su cuerpo tasajeado a la mitad por los rigores de la autopsia. 
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 La fotografía fue criticada. En ella, el cuerpo de un moreno vestido de azul está de lado. Se ve la espalda y una mancha roja en el centro. No es cruenta al extremo, pero indignó a muchos porque, simplemente, era el cuerpo de Larrys Salinas.
Ese cuerpo, con un balazo en la frente y otro en la espalda, es el mismo del hombre que en diciembre organizó, junto con otros directores corales, una toma musical por la paz y el reencuentro en Ciudad Guayana.  
Ese cuerpo, con los balazos, es el del mismo hombre que hace algunos años organizó una caminata para repudiar el asesinato de un amigo. Ese cuerpo, con los balazos, es el del mismo hombre que, en una foto que circuló con empeño pertinaz este jueves, sonríe y muestra el afiche de una campaña: Basta de balas. Como las que lo mataron a él. Vaya ironía.
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Twitter fue el eco: “¿Alguien sabe del profesor Larrys Salinas? Desde anoche no aparece :(“. Caritas incluidas, el nerviosismo cundió. Pero a mediodía no había dudas: el cuerpo de la foto, el de los dos balazos, que apareció en la vía a El Pao, era el de Larrys Salinas.
El músico vivía en la senda Curitiba, de Villa Brasil, en la misma calle de la casa de sus padres. De esa última, según relató una sobrina, salió a las 7:00 de la noche hacia la suya. A partir de allí comienzan las conjeturas y las ideas sobre lo que pudo o no ocurrir. El último rastro: una publicación en su cuenta de Facebook a medianoche.
El resto fue la certeza. La menos deseada. El miedo corroborado. La bilis en la lengua. El asesinato. Y la convicción de que Larrys Salinas no es un más sino un jamás.
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Larry en sí
- “Sueño con que en cada país haya un coro, que cuando nazca un niño especial la gente se sienta feliz y diga yo sé que este niño va a ser cantante, va a ser artista, va a ser referencia. El sueño más grande que tengo es construir una sede propia para el coro, porque aquí queremos traer a todos los directores del mundo para prepararlos en Guayana.
- “A la gente le dicen que tiene cáncer, que se le acaba la vida, ¡pues no! vente a trabajar, vente a hacer cosas. Tener una enfermedad terminal es el comienzo de la vida. Allí es  cuando te das cuenta que la vida tiene otro color”.
- “Amanece y dices estoy vivo, el sol brilla más lo que pasa es que no nos damos cuenta por la rutina diaria, hasta que nos dictan el fin y queremos vivir más”.
- “Desde que entré a la universidad la música era mi norte, lo tenía definido ya. Tuve muchos problemas, muchos inconvenientes porque era algo en lo que la gente no creía, era imposible pensar que las personas especiales podrían alcanzar la afinación de un coro profesional. Todos me decían que estaba loco, profesores de educación me preguntaban de qué planeta era yo”.
Fragmentos de entrevista con Natalie García para Correo del Caroní. 2012
En la casa de Larrys Salinas una mujer camina con una franela que dice. “Yo amo la integración. Todos los niños somos iguales”.
A pocos metros, en el patio y entre las matas de mango, Adams, un niño de ocho años con síndrome de Down y ahora exalumno del director de su coral integrada, saluda a todos.
Su papá, Nicolás Alcalá, no termina de resquebrajarse en el llanto. Solo asoma unas lágrimas mientras recuerda a la víctima, otro venezolano que muere en la undécima ciudad más violenta del mundo (sí, leyó bien: del mundo).
“Adams tiene cuatro años con Larry. Hay una sola palabra para describirlo: excelente. No veía apariencias ni condiciones. ¿Reemplazarlo? No: es imposible”, lamentó.
Su alumna Anyimar Damas recuerda, y promete repetir como un mantra el elogio que le prodigó su profesor, ahora muerto: “Me decía que no tenía que tener ningún título ni nada porque yo tenía más vocación que un maestro de cualquier escuela”.
No lo toma como cualquier cosa. No para el fundador de la Coral Integrada. No para esa mente de mil y un proyectos, el músico en frente del teclado que, con sus cantantes, apareció en un video junto con Franco De Vita en una campaña para concienciar sobre el autismo. Ese que, por algo, fue nominado al reconocimiento Héroe CNN.
“Éramos como sus hijas. Me decía: mira, muérgana, tú te casas cuando tengas 50 años”, recapitula Scarlet mientras insiste en el tono premonitorio de la letra de Jueves: “Es que habla de una despedida”.
Más gente llega. “Esto lo van aclarar rápido porque era Larrys”, dice alguien. “Ajá, ¿pero eso lo va a devolver?”, replica otro. Punto clave. Pues nada, ciertamente, devolverá a Salinas a su familia. Ni a sus alumnos. Ni a sus amigos. Ni a Ciudad Guayana.
Salinas logró la integración en su proyecto coral. Pero murió por la otra integración que ha impuesto Venezuela: la integración de sus habitantes en estadísticas mortales. En charcos de sangre. En la barbarie, en el retroceso cavernícola que a borbotones se riega en forma de sorteos infortunados. Este jueves le tocó a Larrys Salinas.
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La Coral Integrada fue su proyecto de vida
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Tenía varios proyectos como director








VIOLENCIA MINERA EN GUAYANA

Los siete pecados capitales del Gobierno en el sector minero

Los siete pecados capitales del Gobierno en el sector minero

Lejos de defender el territorio y resguardar el patrimonio ecológico, los militares están vinculados a la corrupción, el gobierno apuesta a reforzar la presencia militar.
“Las autoridades competentes están haciendo las tareas que tienen que hacer para aclarar esa situación y buscar a los responsables (…). Esas masacres vienen porque no se han tomado algunas previsiones de quiénes son estas personas, de dónde vienen… y bueno aquí va a estar el gobierno revolucionario, ahora con el registro único de quiénes van a estar trabajando la actividad minera”. Junio de 2014: Nicia Maldonado, para entonces ministra para los Pueblos Indígenas y ministra de la Región de Desarrollo de Guayana (REDI Guayana).
Érase una vez un mito. Érase una vez un rey llamado Midas. Érase una vez la historia de un rey que entendió la riqueza como el brillo del oro. Érase una vez que su falta de previsión y de lógica lo llevó a su perdición. Érase una vez la historia de un gobierno venezolano.
A diferencia de Midas, este gobernante no tiene la capacidad -aunque sí los mismos efectos perniciosos- de transformar en oro cuanto toque. Al contrario. La imitada visión socialista ha llevado a Nicolás Maduro a cometer los errores de quien heredó la silla de Miraflores.
La fórmula empieza por desoír a los mineros artesanales, a los indígenas, a la población; luego alardea de enviar más militares; y, por último, olvida. El pecado de la ignorancia.
Copiar y pegar el esquema sólo puede resultar en esperar el mismo resultado, predecible y dañino para el progreso y las arcas del país. En su afán por parecerse a su predecesor, en Miraflores no entienden que los cinco planes de rescate para el sector minero sólo han devenido en: corrupción, más militarización, depredación del patrimonio nacional, destrucción del ambiente y más violencia. El pecado de la indolencia.
Estos gobernantes creen que al pactar con grupos parapoliciales los tienen en su control. Otro error, pero este mucho más grave: el pecado de la ingenuidad.
Más militares
En 2003, el primer ensayo se llamó Plan Piar. El tema ambiental no estaba del todo claro y no era una prioridad: debía preservarse la ecología en lo posible. Su fundamento: incluir a los pequeños mineros en los cinco ejes del Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación (Económico, Social, Político, Territorial e Internacional).
El segundo intento no demoró mucho. En 2004, pasó a denominarse Misión Piar para “dignificar la calidad de vida de los pequeños mineros, fomentando el aprovechamiento racional y organizado de los recursos y apegados a la normativa ambiental”. El gobierno apuntaba a promover el empleo desde la agricultura y la piscicultura.
Dos años más tarde llegó la Reconversión minera: sacó a los mineros de la cuenca del Caroní con la promesa de financiamiento para la explotación de otras áreas.
En 2010, el cuarto plan fue bautizado como Plan Caura. Con él, el gobierno de Chávez intentó desalojar a los mineros de Amazonas, Bolívar y Delta Amacuro.
La cuestión ecológica estuvo más clara con el Plan Caura. Igual que la militar.
Pulso con los verdes
“Es un gran logro saber que ya no hay personas destruyendo la naturaleza, destruyendo la selva en estas cuencas de estos importantes ríos”, afirmó en julio de 2010 el entonces jefe de la Región Estratégica de Defensa Integral Guayana, Henry Rangel Silva. Según él, 20 mil personas fueron desplazadas de la zona y fueron rescatadas 40 mil hectáreas.
Este plan apuntaba a frenar la devastación ambiental, producto de la minería ilegal. Su espectro era mayor: incluía la seguridad y defensa territorial, cultural, social, geográfico, militar, económico y político.
Incorporar los términos seguridad y defensa territorial suponía, por tanto, más presencia militar. Ello ha exacerbado la paciencia en los cuatro puntos cardinales del estado Bolívar:
A mediados de febrero de 2015, indígenas de las comunidades del Alto Caura retuvieron a 10 militares, a quienes acusaban del pecado de la extorsión con el despacho de combustible.
En febrero de 2013, ocurrió un hecho similar en la comunidad de Urimán, en el sur de Bolívar. 43 castrenses fueron retenidos y desarmados como protesta por las restricciones. El gobierno alegaba que los indígenas abastecían de insumos a los mineros ilegales. El pecado de la anarquía.
En octubre de 2011, pemones capturaron a 22 efectivos del Ejército y de la FANB por estar -según ellos- explotando en una mina de oro de la que los indígenas habían sido desalojados meses atrás.
En abril de 2015, ante una ola de violencia en los municipios El Callao, Sifontes y Roscio, habitantes de estas zonas pidieron intervenir la GNB por sus estrechos vínculos con la corrupción.
Motor minero
Midas creía en la opulencia, en la ambición voraz sobre otras necesidades humanas. Esa fue su carencia espiritual y lo que lo condenó como gobernante. Igual que al Antimidas. El pecado de la tozudez.
¿Qué salvó al rey de Frigia? La mitología griega recuerda que la absolución al regente llega por el arrepentimiento y el reconocimiento y la rectificación.
Sectores en el Gobierno intentan crear suspicacias ante la anarquía anclada en las minas y el regreso de la trasnacional Gold Reserve a Bolívar. En este estado, no existe violencia, sino saña en los homicidios; entre las razones: el tráfico ilegal de armas, de droga y de minerales; proliferación de grupos armados.
En marzo de 2015, el gobernador Francisco Rangel Gómez calificó como arduo el trabajo para desmantelar la minería ilegal; también responsabilizó a grupos paramilitares de los saqueos en San Félix en julio de 2015. Entre estas bandas y la derecha internacional, el ejecutivo regional juega solo el ping-pong.
¿Por qué no ha sido efectiva su lucha contra estos grupos irregulares? En enero de 2014, el entonces ministro Miguel Rodríguez Torres reconoció -al lado de Rangel Gómez y de los 11 alcaldes del estado- que las bandas armadas hacían lo que les daba la gana en Bolívar.
No es sólo el hallazgo de cadáveres de los mineros en Tumeremo, es la búsqueda y captura de los culpables de las masacres. Seguir fallando es el pecado de omisión. Así inicia el motor minero, el sexto intento para rescatar este sector de la economía.
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