Semanario TAL CUÁL

Diosdado Cabello



En el chavismo el segundo lugar es para Aristóbulo Istúriz con 5% y el tercer puesto lo ocupa el capitán Diosdado Cabello quien recibe las simpatías de 2% de los consultados

Según la última encuesta de liderazgo en el país hecha por Hinterlaces, la persona con más respaldo nacional es el líder de Voluntad Popular Leopoldo López con 19%, seguido por el presidente Nicolás Maduro con un punto menos. El tercer lugar lo ocupa Henri Falcón con 14% y un punto menos tiene Henrique Capriles. En el chavismo el segundo lugar es para Aristóbulo Istúriz con 5% y el tercer puesto lo ocupa el capitán Diosdado Cabello quien recibe las simpatías de 2% de los consultados. A muchos este porcentaje les puede parecer muy bajo, y lo es, pero hay que tomar en cuenta que en todas las demás muestras el expresidente de la Asamblea Nacional recibía el 1% de apoyo, por lo que duplicar ese respaldo es todo un logro. Un aumento redondito de 100%. 

Seguramente se debe a las sesudas intervenciones que realiza en el Parlamento










Rodríguez Torres sí entendió el mensaje

Rodríguez Torres


En su última declaración Rodríguez Torres no dejó títere con cabeza dentro del chavismo y miren que hay títeres en ese movimiento. Se desmarcó claramente de la política de confrontación que alimenta la cúpula gobernante y reiteró su llamado al diálogo

El presidente Nicolás Maduro, el capitán Cabello y el resto del cogollo chavista no entendieron el mensaje que la mayoría de los venezolanos les envió el pasado 6D y además de ello no quieren acatarlo. El irrespeto a esa voluntad popular se pone de manifiesto en su relación con la Asamblea Nacional y en las decisiones que la sala constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, al servicio del referido cogollo, ha venido tomando desde el 5 de enero hasta el presente.
Quienes votaron por la MUD y la mayoría de quienes lo hicieron por el PSUV el pasado 6D quieren un cambio profundo en la conducción del país, un golpe de timón que signifique la posibilidad de tener un nivel de vida decente. Eso es lo que recogen todas las encuestas y es a lo que se oponen con sus acciones quienes dirigen el Gobierno.
Los hechos lo demuestran.
Hasta el momento no se escuchan, con fuerza, voces disidentes dentro de lo que es el conjunto del chavismo, con la excepción del general retirado Miguel Rodríguez Torres, quien está abogando porque el movimiento que lideró Hugo Chávez se convierta en una fuerza democrática, que respete a sus adversarios y que gobierne para todos los venezolanos y no únicamente, como ocurre desde 1999, para quienes los apoyan.
En su última declaración Rodríguez Torres no dejó títere con cabeza dentro del chavismo y miren que hay títeres en ese movimiento.
Se desmarcó claramente de la política de confrontación que alimenta la cúpula gobernante y reiteró su llamado al diálogo y al entendimiento entre los dos bloques en que está dividido el país para salir del hueco en que estamos. Llamado que nosotros compartimos.
Puso de bulto la falta de liderazgo de quienes encabezan el PSUV, sus prácticas internas poco democráticas, señalando que manejan esa organización como si fuera un cuartel y no un partido político, crítica que paradójicamente parte de un militar y que no ha sido expuesta por ningún civil de los que integran la máxima dirigencia de ese movimiento.
Tiene claro que ninguno de los dos bloques se le puede imponer al otro e hizo un llamado a dejar atrás políticas "decimonómicas" como las que se aplicaron en la Unión Soviética donde supuestamente una clase era la que mandaba sobre las demás, reconociendo el maltrato que había dispensado el chavismo a la clase media.
En materia económica también marcó distancia del Gobierno, reconociendo la necesidad del aporte del sector privado y apeló a lo establecido en la Constitución para demostrar que no está cometiendo ninguna herejía, pues la Carta Magna que tiene la bendición del difunto Hugo Chávez permite la participación del capital privado.
Hay quienes cuestionan la actuación de Rodríguez Torres durante su gestión como ministro de Relaciones Interiores. La seguridad personal no mejoró nada y la represión a las protestas del año 2014 fue, en demasiadas ocasiones, desmedida, además de que permitió la actuación impune de grupos parapoliciales para reprimir dichas protestas. Coincidimos con esas críticas.
Sin embargo, creemos que como él plantea es hora de mirar hacia adelante. De buscar consensos y acuerdos que permitan revertir la grave crisis económica que padecemos, de enfrentar la delincuencia que está desbordada. De normalizar la vida política del país y hacerla lo más civilizada posible. Lograrlo requiere de conversaciones, de acuerdos, de consensos.
Creemos que las posiciones que sostiene Rodríguez Torres deben ser tenidas en cuenta por la MUD. Hay que tomarle la palabra. Esperamos también que tengan eco dentro del chavismo y que los sectores democráticos que en su seno existen se impongan.


¿Autosuicidio?

¿Autosuicidio? - Laureano Márquez

02-04-2016
LAUREANO MÁRQUEZ @laureanomar

Si no es la CIA, ni los chinos, ni Uribe, ni Dilma -que está bastante ocupada acabando con su propio país-, entonces somos nosotros. Mientras escribo estas líneas, una calima espesa domina el horizonte. Venezuela arde por los cuatro costados. Las imágenes de los horrores se vuelven cotidianas: arde el país, los delincuentes, la economía, la calle

Aquí tiene que estar pasando algo: un experimento extraterrestre, un ensayo de la CIA sobre la destrucción de la humanidad, unas emanaciones radiactivas que pasaron desapercibidas o unos aliens que nos colonizaron. Dejémonos de vainas, ningún país se “autosuicida” de esta manera (para usar la expresión que llevó a CAP a decir: “¡Caramba, cada vez me parezco más a Cayito!”). Somos la nación en la que se dan cita las peores cifras del planeta Tierra: la inflación más alta, la inseguridad más alta, la corrupción más alta, la peor economía del mundo. ¿Cuál es el plan detrás de esto? Alguien tiene que explicarnos. Profesor Straka, Dr. Carrera, profesor Pino: hablen ahora o callen para siempre. ¿Fue algo en nuestra historia? ¿Fue lo de Diógenes Escalante? ¿Cuándo nos deschavetamos? ¿Cuándo Venezuela perdió la razón? ¿O nunca la tuvo?
Si alguien quisiera plantearse cómo acabar con un país, el estudio de Venezuela es materia obligada. A veces pienso que en verdad hay un plan, que no se puede ser tan incompetente por casualidad o accidente, que no se puede seleccionar tan pésimo gabinete sin un cuidadoso examen de medición de incapacidades para escoger a los peores, a los que más daño puedan hacer. ¿Será esto obra de algún enemigo? ¿Será una pesadilla colectiva de la que vamos a despertar con Caldera gobernando, justo el día antes de las elecciones de 1998 y entonces, con lucidez, rectificaríamos todo lo malo del pasado sin lanzarnos al tobogán de la autodestrucción?
¿Quién gana con todo esto? Los corruptos ganan y mucho y eso se entiende, pero ajá, ¿qué van a ganar con propiciar un infierno (del que huyó hasta el Diablito, como dibuja Edo)? ¿Dónde se van a gastar los reales robados si están siendo investigados por todos los organismos internacionales? Tienen que gastarlos aquí. ¿Cómo van a vivir en este infierno? ¿Cuántos escoltas van a necesitar? ¿Van a cerrar Los Roques cuando quieran ir a la playa? Pueden traer comida cara de EE.UU. en aviones militares, está bien, pero ¿y cuando esos aviones no puedan volar? ¿Cuando queden varados por repuestos? ¿Cuando los embarguen como pago de deuda? ¿Cómo van a traer la comida de ustedes? ¿Y cuando se enfermen? Señores corruptos: no les voy a decir que no roben -sería ingenuo en un momento de raspe de olla-, pero miren: no les conviene robárselo todo, por vuestro propio bien. Les conviene que esto medio funcione, entre otras cosas para seguir robando. Véanlo con inteligencia: la destrucción del país no es negocio para nadie, ni para ustedes, queridos andorranos.
¿Gana Colombia? ¿Podríamos pensar que los últimos 17 años son obra de la mente malvada de Uribe? Eso explicaría lo de la partida, claro está. Lo que no entiendo es qué gana Colombia con nuestra destrucción. OK. Gana inversiones: las empresas se están mudando para allá. Pero más allá de eso, la destrucción de Venezuela afecta a toda la región. No es negocio para el vecindario que se queme la casa de un vecino. Quien crea que saca ganancia de ello es un estúpido. Y Uribe, para ser malo, tiene que ser inteligente, frío y calculador. No, no es Uribe. ¿Acaso Brasil? Tampoco creo, ya se ganaron todos los reales con nosotros. Los chinos, menos, ya son dueños del país a futuro como por mil años, ¿para qué destruir su propiedad? Más bien están cuidando sus intereses y tendiendo puentes con otras opciones políticas para continuar siendo dueños cuando esto cambie. Bolsas no son.
Si no es la CIA, ni los chinos, ni Uribe, ni Dilma -que está bastante ocupada acabando con su propio país-, entonces somos nosotros. Mientras escribo estas líneas, una calima espesa domina el horizonte. Venezuela arde por los cuatro costados. Las imágenes de los horrores se vuelven cotidianas: arde el país, los delincuentes, la economía, la calle... Arde la vida, se nos quema el alma del dolor de contemplar tanta debacle. La esperanza humea. Es verdad que los países pueden caer infinitamente, que fondo no hay, pero pónganse la mano en el corazón, señores conductores: ¿hasta dónde lo van a dejar caer? ¿Qué dividendos esperan sacar de este fracaso? Ya todos perdimos todo, de una u otra manera. Es hora de negociar la reconstrucción. Lo otro es, como diría CAP, un autosuicidio, obra de nosotros mismos.


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