Repriman, por favor!

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Hugo Chávez pudo disfrazar y encubrir su represión a la oposición amparado en la ilusión de que la revolución bolivariana era exitosa, había encauzado a Venezuela en la senda del progreso y sacado a la mayor parte de la población de la pobreza; una ilusión de riqueza ejecutada con dádivas y sobornos, y financiada con petrodólares. La historia que su red de aliados nacionales e internacionales, así como él mismo, contaba al mundo era que una oposición sediciosa, delincuente y violenta conformada por los corruptos del pasado, la oligarquía y la burguesía pretendía arrebatarle al pueblo una revolución que le trajo prosperidad y felicidad. Así justificó persecuciones, despidos masivos, exclusión social, presos políticos, muertes, expropiaciones ilegales y destrucción.
Pero la realidad fue que los más grandes ingresos de la historia del país se esfumaron casi todos en gasto público, subsidios, corrupción, regalos y financiamiento de un formidable y complejo aparato de propaganda mundial, sentando así las bases de la mayor debacle económica sufrida por Venezuela. Con el desmantelamiento de la estructura económica, destrucción de la industria y la agricultura, obliteración de PDVSA y expropiaciones Hugo Chávez decretó el hundimiento de la economía, escasez e hiperinflación que vivimos en la dictadura de Nicolás Maduro y sus socios militares manejados todos por Cuba.
Al caer los precios del petróleo se develó la terrible mentira. La pobreza retornó de inmediato y con creces a cifras mucho peores que las que encontró el Comandante en 1999, mientras que la élite revolucionaria –familias enteras que venían de la pobreza- se hizo súbita e infinitamente rica. Quedaron al desnudo la destrucción del aparato productivo y de la economía. Salieron a la luz pública mundial los escándalos de corrupción, lavado de dinero, narcotráfico y terrorismo vinculados al gobierno chavista. Y se hizo patente la incapacidad como gobernantes del propio Chávez y sus herederos.
El descrédito de la jerarquía revolucionaria y su revolución fue total, además, inmensamente agravado por los señalamientos de delitos internacionales y de lesa humanidad. Ese planeta que aplaudía los desmanes y crímenes de Hugo Chávez ya no podía escudar sus simpatías con el supuesto éxito de la revolución. Hasta sus aliados más entusiastas de la izquierda norteamericana y europea –en general, mercenarios pagados con la petrochequera- se vieron forzados a retirarle su apoyo o al menos, a marcar distancia prudentemente.
Los recientes acontecimientos en la OEA y el pronunciamiento de su Secretario General, las reacciones de antiguos aliados regionales, la conducta de los países de Mercosur que se niegan a aceptar que Venezuela asuma la presidencia del organismo, las declaraciones de funcionarios de la ONU en relación a violaciones de DDHH y la crisis humanitaria, las manifestaciones de políticos y expresidentes de todas las latitudes, los debates del Parlamento Europeo y las sanciones de EEUU son prueba del grado de aislamiento y orfandad que hoy viven la dictadura militar-civil chavomadurista y los capos del chavismo.
Hasta los llamados originarios del 4F, los Centauros de Chávez, se han pronunciado en contra del curso adoptado por la dictadura chavomadurista. Han sido notorias las declaraciones de generales como Clíver Alcalá Cordones y Miguel Rodríguez Torres; quienes como los civiles que también jugaron un rol clave en la destrucción y expolio del país, los casos de Héctor Navarro y Jorge Giordani, ahora marcan distancia del gobierno como si no tuvieran nada que ver con el desastre. El régimen encuentra rechazo adentro y afuera del PSUV.
Dentro de ese contexto de rechazo nacional (que ronda 95%) e internacional y de cara a la marcha convocada para el 1º de septiembre por la oposición, la reacción de la dictadura chavista ha sido arreciar la represión hasta niveles de barbarie criminal. Los jóvenes Pancho y Gabo -apresados sin justificación cuando participaban en el proceso de validación de firmas para el referéndum- y Daniel Ceballos fueron trasladados a cárceles para presos comunes de alta peligrosidad; Antonio Ledezma –aún aquejado de problemas graves de salud- fue llevado al penal militar de Ramo Verde; se develó una conspiración oficial para meter presos a los diputados Luis Florido y Freddy Guevara; Lester Toledo fue detenido y su casa allanada; y en el colmo de la imbecilidad (siempre se puede contar con la “inteligencia” militar para los autogoles, sin duda, una gran aliada) el régimen ordenó a sus cuerpos de seguridad, SEBIN y GNB, que interceptaran y detuvieran las marchas hacia Caracas de los indígenas de Amazonas liderados por el gobernador Liborio Guarulla, del sacerdote caminante solitario Lenin Bastidas desde Anzoátegui y de los minusválidos que partieron desde Barquisimeto en sillas de rueda, con el objeto de impedir su arribo a Caracas y su participación en la marcha del 1S.
Nicolás Maduro ha amenazado abiertamente con reprimir ferozmente la marcha del 1S, “Erdogan parecerá un niño de pecho”, dijo. Si lo hace de la misma manera en que amenazó con “ganar como sea”, tomar los fusiles con el pueblo y lanzarse a la calle a matar opositores, darles “candela con burundanga”, si la oposición ganaba las parlamentarias del 6D, entonces de nada hay que preocuparse.
Hay rumores de revuelo y huidas dentro del chavismo. Dicen que el general Padrino sacó la famila para Moscú vía España; que Jorge Rodríguez a la suya para Australia vía Colombia; que Diosdado Cabello envió a los suyos para España. Se habla de que otros jerarcas lo han hecho a EEUU y otros países. De ser cierto, caben dos hipótesis: que lo hacen por miedo a lo que sucederá luego de un inminente derrocamiento del régimen o para intimidar a la resistencia demostrando que sacan a sus familias porque están dispuestos a todo, a la violencia más extrema, a desatar Armagedón.
Ojalá fueran ciertas las conjeturas acerca de represión salvaje por parte de la dictadura. Sería el camino más expedito para su derrocamiento además de que excluiría toda posibilidad de rehabilitación del chavismo. Pero por más de que en efecto esté en los planes de las mentes psicopáticas que conducen el gobierno revolucionario, los venezolanos podemos confiar en que la satrapía no tendrá éxito ni podrá llevarla a cabo.
El chavismo no pudo ganar “como sea” el 6D por la sencilla razón de que el grueso de la FANB se opuso y amenazó a Vladimir Padrino, Ministro de la Defensa, con el objeto de impedir el fraude y actuar en consecuencia. Padrino tuvo que capitular y obligar a Nicolás y a Diosdado a aceptar la aplastante victoria opositora. Es indiscutible que la situación se ha deteriorado tremendamente para el gobierno desde entonces. De manera que se puede esperar que esa misma oficialidad de la FANB que impidió el fraude del 6D y obligó al régimen a aceptar la derrota apabullante, ahora se revele contra cualquier plan de reprimir letalmente la marcha del 1S. No existen fundamentos ni motivos para pensar que ese remanente de decencia en la FANB que detuvo al régimen en 6D haya decidido ahora retirarle su apoyo al pueblo y dárselo a los malandros gobernantes.
El gobierno sí cometerá las estupideces inútiles y autodestructivas tan propias de la “inteligencia” militar. Cerrará túneles, carreteras, avenidas, autopistas para impedir o entorpecer el flujo de manifestantes. Seguramente el Metro requerirá cierres “para mantenimiento”. No será sorpresa que “fallen” Internet, telefonía y quién sabe si electricidad. Pero todos esos obstáculos, como cualquier foco de represión que pudiera tener lugar, tendrán el triple efecto de ser la confesión ante el mundo de su talante totalitario brutal y sanguinario; de su estruendosa derrota a manos del pueblo; y de fortalecer la determinación de la ciudadanía y a la causa democrática. Como dije, siempre se puede contar con la inteligencia militar.
En Venezuela, más que un problema político, al pueblo se le plantea un problema de supervivencia, pues lo que enfrentamos es el exterminio de toda la clase pensante, la decapitación de la sociedad al más puro estilo estalinista y maoísta, con el objeto de dominar. Felizmente la dictadura se ha definido como forajida y ya es claro para el orbe que los dictadores se están aferrando al poder no con el objeto de defender el bienestar popular, sino el de defender sus fortunas malhabidas, continuar con sus crímenes y evitar la justicia.
Y por tratarse ser un problema de supervivencia, todo venezolano, en especial aquellos sin vocación de zombie útil para los choros revolucionarios comunistas, deben participar el 1º de septiembre en la que promete ser la estocada final a la dictadura chavista.
@LeoSilvaBe
Leonardo Silva Beauregard
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