Correo del Caroní Venezuela Bolívar Prensa de Información General 19 de FEBRERO de 2.016

Portada de Correo del Caroní (Venezuela)


Maduro persiste en resolver la crisis económica con modelo de control de precios y régimen cambiario


Los controles de precios y el régimen cambiario siguen siendo la columna vertebral de la política económica del gobierno del presidente Nicolás Maduro, dos aspectos que fueron reforzados durante los anuncios realizados esta semana.
Si bien algunos economistas plantean que el aumento de la gasolina, tan esperado desde hace dos décadas, avanza en la ruta correcta; consideran que las medidas fueron insuficientes para tapar el hueco fiscal que arruina las cuentas nacionales y amenaza con empobrecer aún más a la población venezolana.

“Cuando se aumentan los salarios de manera generalizada, pero no se responde con un aumento de la productividad, lo que se está impulsando es la inflación. No es una curita, sino un problema de mediano y largo plazo, porque pronto van a tener que implementar otro aumento”, señaló la economista Anabella Abadi.

Tras 20 años, subió la gasolina
El anuncio más estruendoso, no por el aumento per se sino por el tiempo que demoró en decidirse, fue el ajuste de la gasolina, cuyo subsidio representaba una pérdida anual de 12.592 millones de dólares, por la disparidad entre los costos de producción y el precio de venta, según cifras reveladas en 2013 por el ex ministro de Petróleo, Rafael Ramírez.
Ese año estimó que el costo de producción de la gasolina rondaba entre 2,4 y 2,7 bolívares, dependiendo del octanaje, por lo que al menos el aumento de la gasolina de 95 octanos en 6.086% de Bs. 0,097 el litro a Bs. 6 a partir de este viernes, permite cubrir los costos de producción.
La gasolina de 91 octanos, por su parte, fue ajustada en 1.329% de Bs. 0,070 a Bs. 1 el litro, un monto que aseguran los expertos sugiere que el producto escaseará rápidamente.
El economista Vladimir Ortiz, profesor de Matemáticas Financieras en la Universidad Central de Venezuela (UCV), resaltó que el precio de la gasolina era demasiado subsidiado e insólito, por lo que el aumento -aseguró- permite cubrir los costos de producción.
“No es que se va a solucionar el déficit, esos recursos adicionales van a contribuir en otros aspectos de la economía que están con problemas, pero no a solucionar. La solución viene por aprovechar las riquezas del país para eliminar la dependencia del petróleo y acabar con la economía rentista”, dijo.
El economista sostuvo que el riesgo posterior del aumento de la gasolina está en que “los comerciantes basados en eso quieran justificar el incremento en los productos, lo cual no es correcto porque la incidencia del ajuste de la gasolina en el precio de los productos es mínima (…) En lo que respecta al parque automotor, al transporte público, el 60% opera a base de gasoil, por lo tanto no tendrá incidencia en los precios. El Gobierno debe cuidar eso porque se puede desatar un alza incontrolable”.
Otros economistas han puesto el acento en el destino de los recursos que se generen tras el alza de la gasolina, en un contexto de exacerbado gasto público sin control. El presidente Nicolás Maduro anunció que los recursos extraordinariosserán orientados a un Fondo Nacional de Misiones, una ruta que ya ha sido cuestionada por la discrecionalidad en el manejo.
Devaluaron, pero con estímulo a la corrupción
El segundo anuncio con limitada relevancia está vinculado a la simplificación del régimen cambiario con un sistema de dos bandas, una preferencial que subió de Bs. 6,30 a Bs. 10 para bienes prioritarios de la salud, alimentos y Misiones; y unacomplementaria que sustituye al Sistema Marginal del Divisas (Simadi), que arranca a la tasa de este mecanismo, que se cotizó en Bs. 202,94 por dólar, el valor más alto desde su creación.
Vladimir Ortiz, profesor de Matemáticas Financieras en la Universidad Central de Venezuela (UCV), resaltó que el precio de la gasolina era demasiado subsidiado e insólito, por lo que el aumento -aseguró- permitirá cubrir los costos de producción. El riesgo posterior del aumento de la gasolina está en que los comerciantes basados en eso quieran justificar el incremento en los productos.
La economista Anabella Abadi recalcó que era necesaria una unificación cambiaria y, aunque reconoce que hubo una devaluación, considera que fue insuficiente. “Cualquier modificación del tipo de cambio preferencial va a impactar la inflación, pero fue muy pequeño. La diferencia entre el antiguo Cencoex (Bs. 6,30) y la nueva tasa (Bs. 10) es reducida, por lo tanto siguen los incentivos para focos de corrupción, algo delicado con la actual escasez de divisas. Lo ideal es una devaluación más alta”.
El ajuste de 58,7% en la tasa de cambio preferencial, aseguró, tendrá un impacto en los precios de los rubros importados a este monto en esa misma proporción. “Si se permite que todos hagan el ajuste razonable, el impacto en los precios sería de 58%, pero hay muchos productos con los precios rezagados de modo que el ajuste sería mayor”.
En cuanto a la tasa complementaria y flotante que sustituye al Simadi, destacó que el compromiso de que esta tasa fluctúe genera poca confianza, debido a la experiencia con Sicad I y II y Simadi que, aunque en teoría debían variar, no lo hicieron.
“El problema de que no se permita que flote, en un mercado restrictivo, es que no hay incentivos para que los privados coloquen sus divisas en ese sistema. Si se vuelve un sistema trabado, no se va a lograr que los privados vendan sus divisas”, expresó, con lo cual fracasaría como los anteriores.
El caramelo del aumento salarial
En este contexto, el Ejecutivo pretendió endulzar a los venezolanos con un aumento salarial de 20% que eleva el salario mínimo legal de Bs. 9.648,18 a Bs. 11.577,81; y la modificación de la base de cálculo del bono de alimentación diario de 1,5 unidades tributarias a 2,5 UT, equivalente a Bs. 442,5, tomando en cuenta el nuevo valor de la Unidad Tributaria de Bs. 177.
El aumento es ínfimo, en la economía más inflacionaria del mundo, incluso, si dos miembros de la familia trabajan. Según el último estudio del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas), la cesta básica -alimentos y servicios- se ubicó en Bs. 139 mil 274 en diciembre de 2015, el equivalente a 14,4 salarios mínimos.
A juicio de la economista, este aumento salarial no se convierte en un estímulo para mejorar la calidad de vida de la población que recibe salario mínimo, sino en una compensación por la alta inflación de los últimos cuatro meses, desde el último incremento a mediados de octubre de 2015.
Solo en el último trimestre de 2015, la inflación fue de 31,2%, monto superior al aumento salarial de 20%, que entrará en vigencia en marzo de 2016.
“Cuando se aumentan los salarios de manera generalizada, pero no se responde con un aumento de la productividad, lo que se está impulsando es la inflación. No es una curita, sino un problema de mediano y largo plazo, porque pronto van a tener que implementar otro aumento”, señaló Abadi, al precisar que mientras Hugo Chávez aprobó 21 incrementos de salario por decreto, el presidente Nicolás Maduro acumula 11 ajustes.
“Aumentar con más frecuencia demuestra que la inflación está descontrolada. Va a ser peor para la economía”.
Déficit fiscal, viento en popa
Los problemas estructurales de la economía, como la inflación, la escasez y el déficit fiscal que Bank of América estimó en $ 20 mil millones a finales del 2015, no fueron atendidos por el Ejecutivo en sus recientes anuncios, consideró el economista Alexander Guerrero, quien afirmó que Maduro “lo que hizo fue subir los precios y dejar los controles, más nada”.
“Seguirán la escasez y las colas, porque no se resuelve el problema de fondo que son los controles y el déficit fiscal y el tamaño y el peso del Estado en la economía que es inmenso”, dijo, al explicar que el déficit fiscal se resuelve con un recorte del gasto público y mayor participación del sector privado en la producción de bienes y servicios.
“Antes que el problema de la gasolina, hay un problema de visión de país y modelo. Seguirán subiendo los precios, el aumento es parte del proceso hiperinflacionario y en absoluto hay mejora en la calidad de vida, porque el Presidente no quiso hacer las reformas debidas”.
A su juicio, el país está en riesgo de impago y no queda otra salida que acudir a organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) para resolver los problemas de liquidez, una ruta que el Ejecutivo ha descartado en cualquier circunstancia.

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